QUE LAS EMOCIONES NO DESTRUYAN A TU EQUIPO

Según Liane Davey en su artículo «Handling Emotional Outbursts on Your Team», publicado en Harvard Business Review, los arrebatos emocionales no sólo son incomodos en un equipo de trabajo sino que podrían apropiarse de él, frenando la productividad y limitando la innovación.

Señala que no se debe permitir que los arrebatos eviten que se resuelva un asunto necesario para el negocio, sino entender que las emociones son señales de que el tema toca algo en lo que el otro cree o valora fuertemente, por lo que se deben ver los arrebatos como fuente de información emocional; fáctica o intelectual; y de motivos, valores o creencias.

Solemos atascarnos cuando sólo nos enfocamos en los primeros dos, emociones y hechos, muchos administradores se detienen ahí porque no saben como lidiar con las incomodas emociones. Hay algunos mitos que se suelen interponer en el camino de un líder de equipo:

No hay lugar para las emociones en el trabajo. Mientras haya humanos en el trabajo, habrá emociones. Ignorarlas o invalidarlas sólo las ocultará, las emociones encontrarán su escape, se debe decidir si este se da abiertamente o en las sombras.

No hay tiempo para hablar de los sentimientos de la gente. Evitar los asuntos relacionados con emociones sólo retrasará su impacto y cuando la gente no se siente escuchada sus sentimientos aumentan hasta que se tiene que lidiar con algo realmente destructivo.

Las emociones desviarán la toma de decisiones. Las emociones necesariamente afectan la toma de decisiones, se tiene que decidir si se quiere ser explícito sobre cuánto y cómo lo hacen, o si se prefiere no mencionarlo.

Es importante ser consciente de dichos mitos ya que los arrebatos son más propensos si las personas no se sienten comprendidas. La clave es tener una discusión que incluya hechos, emociones, y valores. Las emociones se suelen disipar si la gente se siente escuchada, para ello se debe: detectar la emoción cuanto antes atendiendo a posibles contradicciones entre el lenguaje verbal y corporal; escuchar y atender atentamente a las respuestas verbales y corporales sobre los hechos, sentimientos y valores; realizar preguntas que permitan ir removiendo capas hasta determinar los valores involucrados; y resolverlo, al determinar los valores del otro y expresarlo, este reflejará alivio y el equipo tendrá clara la razón del desacuerdo.

Una vez que todos tienen la información sobre los hechos, emociones y valores, se tendrá claro qué es lo que se debe resolver, y al validar las emociones la gente tenderá a ser menos emocional. Por ello es importante atender los temas relacionados con emociones lo antes posible.