EL ESTRÉS PROVOCA MALAS DECISIONES

Ron Carucci en un artículo publicado en Harvard Business Review, señala que una investigación en toma de decisiones muestra que nuestros cerebros son más reaccionarios bajo estrés. Esto puede implicar que los líderes estresados tiendan a tomar decisiones binarias, limitando las opciones disponibles. En momentos difíciles buscamos conclusiones prematuras en lugar de abrirnos a más y mejores opciones, queremos reducir nuestra ansiedad limitando y simplificando nuestras opciones. Sin embargo esto nos suele llevar a sobresimplificar las cosas a blanco o negro.

Los líderes deben ampliar su rango de movimiento ante los retos y presiones a fin de disponer de opciones más efectivas de las cuales escoger.

Esto se refleja en los tres supuestos siguientes:

Delegar. Muchos líderes tienen problemas al delegar porque la falla de uno de sus subordinados lo afectaría también a él, o bien porque el éxito de aquel lo haría parecer irrelevante, por lo que deciden entre difícilmente delegar o decir confiar en el empleado y dejarlo por su cuenta aun cuando este no tenga la experiencia necesaria. La cantidad de responsabilidad delegada debe ser en relación con la habilidad para manejar la situación concreta y no sólo decidir de forma ambigua entre delegar y controlar.

Comunicar malas noticias. Los líderes suelen optar por alguno de dos extremos, ser insensible o pretender suavizar demasiado la situación, pero ninguna de esas opciones funciona realmente. Al ser demasiado brusco, quien escucha prestará más atención al comportamiento ofensivo que al mensaje; y al tratar de aligerar la situación no se transmite claramente el mensaje y se genera confusión en el destinatario. La clave es la preparación de un mensaje que combine la cantidad adecuada de diplomacia y de franqueza, según lo requiera cada situación. Escribe el mensaje de una forma clara y sin hacer juicios en máximo tres oraciones, después da el mensaje dentro de los primeros dos minutos de conversación, enfócate en sus necesidades y no en las tuyas.

Decisiones riesgosas. Para tomar decisiones ordinarias los líderes suelen optar entre confiar en sus instintos siendo estas altamente intuitivas, o analizar todo buscando la mayor cantidad de información para respaldarlas. Pero el estrés ocasionado por decisiones relevantes puede llevarlos al extremo de su inclinación natural. Los más intuitivos se vuelven impulsivos pasando por alto hechos relevantes, mientras que los más analíticos quedan paralizados analizando información. La combinación adecuada de información e intuición generan la confianza necesaria en la decisión una vez tomada. Identifica los riesgos, examina los datos, de ser posible corrobora tu interpretación con los accionistas o superiores apropiados, consulta a quien haya enfrentado una situación similar, y toma la decisión.